El peligro de enamorarte del personaje equivocado

Acabo de terminar la tercera temporada de El abogado del Lincoln y ya estoy esperando la cuarta con ansia.

Desde el primer episodio me fascinó la capacidad del protagonista, Mickey Haller, para resolver casos imposibles de forma rápida y brillante. Es como el Sr. Lobo de Pulp Fiction, pero en versión legal.

Un solucionador nato de problemas.

Y entonces me di cuenta de algo inquietante.


El don de Mickey Haller

Mickey Haller está bendecido con el talento del razonamiento inductivo.

¿Qué significa esto?

La capacidad de conectar rápidamente información dispersa para llegar a conclusiones precisas. Es ver tres huesos y reconstruir el dinosaurio completo: ir de lo específico a lo general.

Por favor, no lo confundas con la intuición.

Es un talento cognitivo muy específico y medible.

Encontrarás otros «Mickey Hallers» evaluando ágilmente situaciones críticas y decidiendo planes de acción en:

  • Unidades de Urgencias de hospitales.
  • Plantas químicas (Run Plant Engineers).
  • Salas de trading.
  • Centros de control de crisis.

Johnson O’Connor lo expresó perfectamente:

«Las personas que obtienen puntuaciones altas en razonamiento inductivo no deberían ver sus carreras en términos de empleos, sino en términos de problemas interesantes que resolver».


Mi confesión

Yo no tengo el talento del razonamiento inductivo.

La medida objetiva me sitúa en el percentil 35% (puntuación baja).

Enfatizo la calidad sobre la velocidad. Necesito tiempo para resolver problemas y desplegar soluciones. Necesito parámetros dentro de los cuales trabajar.

Ponerme en las situaciones en las que se encuentra constantemente Mickey Haller me haría sentir tan inútil como un sello por triplicado, que canta Joaquín Sabina.


La pregunta incómoda

Y entonces me pregunto:

¿Qué hubiera hecho el Joan Ramon adolescente si hubiera visto esta serie y no hubiera tenido ese dato?

¿Cuántos adolescentes habrán escogido estudiar Derecho cautivados por Mickey Haller sin tener el talento clave para tener éxito en el rol de abogado litigante?

¿Cuántos estarán ahora sufriendo en despachos de abogados, sintiéndose lentos, inadecuados, impostores?

Y la pregunta inversa:

¿Cuántos «Mickey Hallers» hay por ahí que no saben que tienen ese don o no saben hacia dónde dirigirlo?

¿Cuántos están trabajando en entornos donde su velocidad para conectar puntos es vista como «impulsividad» o «falta de rigor»?


El problema de las series

Las series nos muestran profesionales brillantes en acción.

Y nos enamoramos de lo que hacen.

Pero no nos muestran cómo lo hacen. Qué talentos específicos están desplegando.

Nos enamoramos del personaje.

No del talento que lo hace excepcional.

Y entonces elegimos carreras basándonos en personajes que admiramos, no en quiénes somos realmente.


La solución

A mayor autoconocimiento, mejores decisiones personales y profesionales.

No se trata de no admirar a Mickey Haller.

Se trata de saber si tienes el razonamiento inductivo que lo hace brillante.

Si lo tienes: fantástico, ahí tienes una pista valiosa sobre qué entornos te harán prosperar.

Si no lo tienes: igualmente fantástico, porque puedes admirar a Mickey sin intentar ser Mickey.

Porque tú tienes tus propios talentos.

Y esos talentos te llevarán a tu propia versión de éxito.

Quizás no con un Lincoln Continental.

Pero sí con la satisfacción profunda de hacer lo que haces excepcionalmente bien.

De forma natural.

Todos los días.


¿Te has enamorado alguna vez de una carrera que no encajaba contigo? ¿Estás en un rol que no aprovecha tus talentos naturales? Descubre tus talentos reales.

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